miércoles, abril 14, 2010

Récord

El grito sagrado. Martín Palermo: máximo artillero de todos los tiempos en Boca Juniors.


Cuando Martín Palermo llegó como rutilante contratación a Boca Juniors, el club de la Ribera era una hoguera sediente de títulos. No había cumplido 24 años de edad cuando arribó a ese teatro de ilusiones que era cada comienzo de campeonato. Por aquel entonces, el equipo dirigido técnicamente por Héctor Veira trataba de calmar las ansiedades con los nuevos y últimos regresos de Diego Maradona y Claudio Caniggia, más otras incorporaciones que, al fin y al cabo, escribieron más tarde las páginas más gloriosas del conjunto xeneize.

De Palermo hablamos. Un delantero que hasta ese entonces había sorteado una serie de obstáculos en su amado Estudiantes de La Plata, club que lo vio nacer. Comenzaba a destacarse por sus locos festejos y sus raros peinados nuevos, cuestiones que le valerion ser la principal fuente de atracción para varias campañas publicitarias. Porque el hombre, claro, vivía del gol.

Muchos lo miraron con recelo en aquel invierno de 1997. Una portada polémica en una revista, con la nueva incorporación vestido de mujer hizo que el hincha tuviera dudas sobre él. Los partidos, además, pasaban sin que pudiera anotarse en la red.

Pero la historia cambió. Entró en el corazón de la gente con algunos goles a River y estalló la idolatría en el primer Boca de Carlos Bianchi. Goleador récord en torneos cortos. Letal animal del área que supo escapar a los motes que hacían de su figura poco sensible al movimiento una burla permanente.

Figura estelar de esos campeonatos que le devolvieron la gloria perdida a Boca, Palermo tuvo la primera de sus lesiones importantes poco antes de anotar su gol número 100 en Primera División. Pero lo hizo igual, en una pierna. Medio año después, volvió con todo el amor propio en una noche de Copa: frente a River, en un choque decisivo para la Libertadores. Falto de fútbol, con el miedo lógico al roce y las infracciones, cautivó a propios y extraños con un gol sobre la hora, que decretó la humillación para el castigado club de Núñez.

Fue campeón de la Libertadores y héroe en la Intercontinental al señalarle dos goles a un gigante como Real Madrid. Decisivo siempre, marchó a Europa donde, a decir verdad, pasó sin pena ni gloria. Se fue, se lesionó gravemente una vez más y de manera insólita, cuando en el festejo de uno de sus contados goles por aquellas tierras se le cayó una pared encima que le generó otra larga inactividad por varios meses.

Quiso seguir probando suerte hasta que no pudo más. El regreso estaba a punto de escribirse. Al borde de los 31 años de edad, Boca le volvió a abrir las puertas. Para seguir gritando goles importantes, para seguir ganando campeonatos, para seguir quebrando récords, para sellar para siempre el idilio eterno que tendrá con la gente xeneize y ganarse así el respeto generalizado del mundo del fútbol.

Palermo volvió a ser el que fue aunque luego tuviera que soportar otra grave lesión, tal vez la última, en una rodilla a prueba de adversidades. Por su admirable fuerza mental no se detuvo; la convicción y contracción al trabajo lo devolvieron al centro de la escena. El fuego sagrado le dio una revancha en el Seleccionado Nacional y diez años después de su propio waterloo con la blanquiceleste, fue convocado para ser factor decisivo en una sufrida clasificación a la máxima cita de Sudáfrica, marcando un gol clave ante Perú, en el epílogo de las Elminiatorias.

Martín Palermo, a los 36 años, sigue soñando. Con estar en el Mundial, con cosechar más gloria, con seguir haciendo historia. Mientras tanto, se sigue superando a sí mismo y hoy celebra 220 goles con la camiseta de Boca, convirtiéndose así en el máximo goleador de todos los tiempos de un club que lo convirtió en leyenda.

3 Comments:

At jueves, abril 15, 2010 7:58:00 AM, Blogger FERNANDO SANCHEZ POSTIGO said...

y muchos más goles llevaría si no se hubiese ido a Europa donde más bien fracasó. un abrazo.

 
At jueves, abril 15, 2010 3:59:00 PM, Blogger Ander Barroso said...

Un ídolo en Argentina, sus números lo avalan para ser quién es. En Europa se le conoce, pero ni comparar con lo que es en su país y es uno de los jugadores más decisivos de su Liga a su edad.

http://lacasadefutbol.blogspot.com.

Un saludo.

Ander

 
At martes, mayo 18, 2010 9:17:00 PM, Blogger La Pelota said...

FERNANDO: Es verdad. Si en esos tres años y medio en los cuales deambuló sin éxito por Europa se hubiera quedado por aquí, seguramente hoy sería el máximo artillero de toda la historia del fútbol nacional.

ANDER BARROSO: Acá en Argentina también ha sido discutido. Pero a fuerza de goles ha acallado algunas voces y hoy goza de un reconocimiento generalizado, cosa que en Europa estuvo muy lejos de conseguir.

 

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