El tiempo dirá
Lionel Messi está jugando cada día mejor. Ya no caben dudas. Más incisivo a la hora de la definición, más decisivo en una constelación de estrellas, más participativo en el circuito de juego de un conjunto que hace del pressing y la triangulación de movimientos las principales armas para vencer al adversario, se erige actualmente como el futbolista más preponderante del planeta.
Las comparaciones siempre son odiosas. Pero lo que habrá que tener en cuenta, al menos por ahora, es que Messi confirma cada día todos los logros que obtuvo el año pasado. No le queda grande el traje de mejor jugador del mundo, aunque todavía ese rótulo dista mucho de aquel capaz de erigirlo en una leyenda.
En ese último sentido, se plantea el quid de la cuestión. ¿Es Messi el mejor futbolista de la historia? ¿Será mejor que Maradona? ¿Le bastará sólo con un Mundial ganado y que lo tenga como figura excluyente para alcanzar el Olimpo de los elegidos?
Las palabras de Laporta, presidente de Barcelona, luego de la fantástica semana del jugador estrella, que convirtió ocho goles en tres partidos, ha despertado una catarata de elogios desmedidos en los cuales ya no hubo lugar para más palabras. Entonces, el dirigente, embalentonado por el exitismo, sacó a relucir un sentimiento desde sus entrañas y catalogó a Lionel como el mejor futbolista de la historia de su club.
A los pocos días, los medios se hicieron eco de esos dichos y redoblaron la apuesta, preguntándose si Messi es o podría ser el mejor futbolista de la historia.
Plantear estas cuestiones supone una evidente operación de marketing, pues no hay elementos contundentes - aunque sí, por caso, incipientes - para asumir que estamos en presencia de un futbolista que va a alcanzar el máximo trono que supo ser de quienes han logrado una trayectoria nutrida en grandes hazañas y que han tenido una continuidad en el tiempo.
Messi va camino a convertirse en una gran referencia de esta época. Pero su carrera recién comienza y todavía adeuda algunos exámenes como para consagrarse rey. Tampoco debe caer en la imitación ni a las exigencias de que emule a Maradona, el último astro, para muchos el más grande de todos: su personalidad es diferente, sus circunstancias también y, lo que no es un detalle, la época no es la misma.
Jugar en Barcelona y brillar a los 22 años no debe pasar desapercibido para nadie. En un equipo plagado de reconocidas individualidades, ser la más influyente constituye un alto mérito en sí mismo. Evolucionar en su fútbol, asumir gestos de liderazgo y comprometerse más con sus propias circunstancias y con las necesidades del conjunto, constituyen virtudes que, en tanto puedan mantenerse, resistirán al hecho de ser consideradas fruto de una ráfaga.
Después, se sabe. Esto es fútbol y el tiempo dirá lo que tenga que decir. Mientras tanto será cuestión de ver, analizar y disfrutar.



2 Comments:
una cosa es cierta, Messi con 22 años tiene mejor palmarés que Maradona con su misma edad. un abrazo.
FERNANDO: Sí, es cierto, pero de cualquier manera los tiempos, los equipos y las circunstancias son otras. Eso debería tenerse siempre en cuenta a la hora de la comparación.
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